domingo, 23 de junio de 2013

Roberto Vitry, memorias de salteños sin historia

 Por Gregorio A. Caro Figueroa

 Al estar por libros de historia y de genealogía, la de historia de Salta se reduce a un puñado personajes de actuación pública y a unas pocas “familias principales” presentadas como únicas protagonistas del pasado y únicas merecedoras de pertenecer a la sociedad. El monumento de un prócer siempre se levanta sobre cuerpos de miles de muertos anónimos en una guerra. Ese tipo de historia se parece a las primeras guías telefónicas de Salta: tenían unos pocos abonados. En dos de sus libros publicados, de más de ochocientas páginas, y en cientos de artículos, Roberto Vitry dirige su atención no a grandes y trillados personajes, sino a esos salteños que no se oyen, no se ven, no se recuerdan. Durante más de sesenta años, Vitry trató con esa gente común, que contó historias que luego él escribió. 
“Siempre me interesó rescatar personajes y acontecimientos considerados pequeños y, por eso mismo, olvidados y subestimados. Eso es un error, porque los pequeñas hechos son los hilos con los que se trama la historia”, explica Vitry. ¿Qué conclusión saca ahora, después de cuarenta años de investigación?, pregunto. “En esos fragmentos perdidos hay cosas muy interesantes. La suma de ellos enriquece nuestra historia, la humaniza”. 
Vitry fue uno de los precursores del montañismo en Salta. Esa actividad de escalar y de rastrear “tapados”, le estimularon a excavar capas del pasado. “Si quieres conocer un deporte, tienes que conocer sus raíces, su historia”, leyó hace años. Nieto de un francés del Marne, llegado en 1880, e hijo de un artesano herrero y ebanista que se radicó en Embarcación en los años de 1920, Vitry es un periodista fogueado en calles y redacciones. 
La madre de Roberto, tucumana de apellido Medina Salinas, tuvo once hijos. “Fui el primer varón después de cuatro mujeres. Soy bien chaqueño”. Cursó el secundario en el Colegio Nacional. A los 18 años se fue a Buenos Aires para cumplir con el servicio militar. Su estadía porteña comenzó en 1952 y se extendió a 1957. Allí fue escolta motorista de Perón. 
“Cuando llegué a Buenos Aires, conseguí trabajo en un bar que estaba en la esquina de Suipacha y Lavalle. Cerca de ahí estaban las oficinas de la agencia “Télam”. Muchos periodistas de “Télam” iban a ese bar. Comencé a interesarme por sus charlas. Un día, uno de ellos me invitó a conocer las oficinas. Después comencé a trabajar allí como cadete. Estar en una redacción despertó mi interés por el periodismo”. El 9 de junio de 1955, cuando aviones de la Marina, descargaron odio bajo forma de bombas en alrededores de la Casa Rosada, Vitry estuvo allí como testigo del salvaje bombardeo. 
“También vi arder la Curia, al lado de la Catedral. Después presencié la demolición a cañonazos de la casa donde estaba la Alianza Libertadora Nacionalista de Patricio Kelly”. En 1957 regresó a Salta, se incorporó a la sucursal de Olivetti y se integró a un club de bochas. En 1958, se incorporó a “Gauchos”, el más importante de los cuatro equipos de rugby que había en Salta. Ingresó al Club Amigos de la Montaña, y fue su presidente desde 1973 a 1988. 
Cuando los trenes aún corrían por los rieles, en los pasos a nivel había un cartel con una gran X en los que se daba un simple y atinado consejo: “Pare. Mire. Escuche”. Vitry aplicó esa advertencia a en sus búsquedas de historias. “El montañismo me acercó a muchos criollos viejos de los que escuché historias, alguna reales y otras maravillosas, pero también válidas. Siempre tuve curiosidad, busqué, pregunté, escuché y anoté”. En 1959 comenzó en “El Tribuno”. En 1967 ingresó al diario “Norte”, que dirigían Biella y Decavi. Su memoria guarda nombres de periodistas: Rovega, Fernández Iriarte, Vergara, Jul, Cacho Zapata, Celso Salva, Justo Román Bravo, Oscar Nella Castro, Oscar Ortín, Lucio Paz, López Tanco, Néstor Quintana, Adolfo Sánchez Rueda, Andolfi, Luciano Jaime, Pilá, Rocha, Buby Molina, Malaco Trogliero, María Rosa Guerrero, entre otros. 
Pronto Vitry fue jefe de la sección deportes. En 1966 propuso hacer un suplemento diario del Mundial de Fútbol que ese año se jugó en Inglaterra. “Vos estás loco. Estás agrandado,” le dijo un administrador. Deportes era “una isla”. Poco interesaba entonces. Un día, a algún ahorrativo contador se le ocurrió suprimir el servicio de la agencia de noticias. “Fue absurdo. Lo que hice fue llevar un receptor Tonomac para sintonizar la BBC y otras radios europeas y argentinas. Con eso reemplacé a las agencias”. 
En 1997 Vitry comenzó a escribir “Mujeres salteñas”, su primer libro en donde recoge biografías de 430 mujeres de Salta: desde Juana Manuela Gorriti a Corina Lona, de la Rusa María –proveedora de placeres carnales-, a la docente Benita Campos y mujeres pobres y meritorias por su trabajo. Para Vitry la historia de Salta puede dividirse en dos: la historia de la vieja Salta (1582 a 1860) y la Salta de los inmigrantes (1860-1960).
“Investigué mucho en el Archivo del Arzobispado, donde hay valiosa información. Algunos dicen que las mujeres estaban relegadas, que solo se dedicaron a tareas de la casa. No es así. Muchas mujeres se hicieron cargo de actividades comerciales, no sólo preservaron el patrimonio de sus maridos sino que lo incrementaron”. Vitry es un libro abierto que no hace alardes de lo que sabe ni pretende más retribución que recuperar esos fragmentos de memoria. 
Vitry no se limita a ese libro y a otro reciente: “Salta añeja”. Durante 40 años reconstruyó la historia de los franceses en Salta. “Terminé de escribirlo. Es un libro de más de 500 páginas que espero editar”. Sin otro apoyo que su voluntad y su capacidad, y sin otros recursos que los propios, Vitry hizo una obra que -como tantas en Salta- no es valorada, aunque sí hay tiempo para fingir ignorarla y ningunearla. Por charlar, el café casero se enfría en la taza. La conversación se enciende. Nos despedimos. Quedan ganas de seguir escuchándolo.
Diario completo

martes, 18 de junio de 2013

Tarija: O’Connor D’Arlach



El doctor, abogado, posee una larga y exitosa trayectoria del Departamento de Tarija, donde nació y reside en la actualidad

BOLIVIA.- El doctor Eduardo Trigo O’Connor D’Arlach, historiador de Tarija (Bolivia) fue incorporado a la Academia Boliviana de Historia como Miembro Titular de la misma, erigiéndose de esa manera en el primer tarijeño en acceder a tan alto sitial del ente rector de estudios de la historia de Bolivia en el vecino país.

El doctor, abogado, posee una larga y exitosa trayectoria del Departamento de Tarija, donde nació y reside en la actualidad. La ceremonia se efectuó en la Casa de la Cultura de Tarija, con la presencia del director de la Academia Boliviana de Historia, doctor Fernando Cajías de la Vega y la presencia de numerosos invitados especiales. La ceremonia académica se celebró a fines del pasado mes de abril.

La designación como Titular del alto organismo

Resolución Nº 2012

La Paz, 5 de marzo de 2012


La Academia Boliviana de la Historia Visto y considerando: Que ha recibido la propuesta suscrita por miembros de esta Academia para designar al Dr. Eduardo Trigo O’Connor D’Arlach como Miembro de Número de la Academia Boliviana de la Historia, por su prestigio como investigador de la historia, consagrado a investigar y divulgar la historia de nuestro país.

Que la comisión designada para informar sobre esa candidatura se ha pronunciado en sentido favorable a su incorporación, habiéndose votado en sesión plenaria a favor de la indicada persona. Por tanto, la sesión plenaria,

Resuelve:

A: Designar al Dr. Eduardo Trigo O’Connor D’Arlach, Miembro de Número de la Academia Boliviana de la Historia, quien ocupará la silla “S”.

B: Encomendara la Presidencia de la Academia coordinar con el nuevo académico los asuntos relacionados a su discurso de ingreso, la ceremonia de su incorporación y la fecha y lugar de su realización Dr. Fernando Cajías de la Vega, Presidente y Dra. Ximena Medinacelli, Secretaria.





La tesis del doctor Trigo O’Connor D’Arlach

El tema que he elegido para presentarlo formalmente a esta docta institución: LA INCORPORACIÓN DE TARIJA A LA REPÚBLICA DE BOLIVIA, acontecimiento sobresaliente en los primeros años de nuestra vida republicana. Entre los antecedentes es pertinente recordar que la villa de San Bernardo de Tarija, fue fundada el 4 de julio de 1574 por el próspero empresario español don Luis de Fuentes y Vargas en virtud de una provisión que había firmado con el virrey Francisco de Toledo en La Plata el 22 de enero de ese año.

En la mencionada provisión el representante del monarca mencionó los “daños, muertes y robos que los indios chiriguanos han hecho a los vasallos de Su Majestad”. Añadía que la fundación se la haga en el valle de Tarija, en parte conveniente para la defensa y “mejor sitio y comodidad para la salud y conservación de las personas que allí fueren a vivir y morar” y que se llame y nombre la Villa de San Bernardo de Tarija”.Con la fundación formal, Tarija nació como núcleo de poder político y administrativo, parte integrante de la Audiencia de Charcas, dependiente del virreinato de Lima. La región se convirtió en importante centro de producción agrícola, ganadera y forestal para el abastecimiento de la Villa Imperial y de los centros mineros de su jurisdicción.

El rey Carlos lll le otorgó el título de MUY LEAL Y MUY FIEL en reconocimiento a la misión que cumplía y su adhesión a la Corona.

Cuando en 1773 el monarca estableció las intendencias, determinó que la de Potosí abarcaría las subregiones de Porco, Chichas, Tarija y Atacama. A la intendencia de Salta se le asignó las subdelegaciones de Tucumán, Santiago del Estero, Catamarca y La Puna.

En 1776 el Rey creó el virreinato del Río de la Plata al que se incorporó las provincias altas, que hoy constituyen Bolivia.

En tan vasto territorio se presentaron dificultades para la administración, sobre todo religiosa, lo que motivó que el gobernador de Córdoba del Tucumán Rafael Sobremonte, más tarde virrey del Río de la Plata, planteara la división en dos del obispado de Tucumán, con una nueva sede en Salta a la que asignó parte del arzobispado de La Plata.

La disposición está incluida en la cédula real del 18 de febrero de 1807, cuyo texto es importante conocer por haber dado lugar a la primera controversia diplomática de Bolivia. Dice:

Yo El Rey:

Gobernador Intendente de Potosí: para el mayor bien y felicidad de mis vasallos de Salta del Tucumán, he tenido a bien mandar a consulta de mi Consejo de Indias de diecinueve de octubre de mil ochocientos cinco, se erija un nuevo Obispado, cuya capital sea la de aquella provincia, asignando a la nueva Diócesis, entre otros territorios, todo el partido de Tarija de esa Intendencia, separándole de la de Potosí, como se previene respectivamente en cédulas de esa fecha. Lo que os participo para que tengan entendido quedar sujeto dicho partido a la jurisdicción de la Intendencia de Salta, que hasta ahora ha pertenecido a la Vuestra, haciéndole por este medio más útiles los desvelos que el Intendente por su inmediación al chaco, y a sus reducciones. En consecuencia le facilitaréis y remitiréis, como muy particularmente os lo mando, los Autos, Documentos y Papeles que existían en Vuestro Archivo respectivos al citado Partido de Tarija así en lo gubernativo, como en lo contencioso, sin permitir se pongan embarazos o reparos que dificulten, o dilaten la remisión de todos los que sean necesarios para su gobierno contribuyendo vos por Vuestra parte a que tenga el más cumplido efecto esta mi Real Resolución, por ser mi voluntad. Fecha en el Pardo a diez y siete de febrero de mil ochocientos siete. Yo el REY.- Por mandato del Rey Nuestro Señor, Silvestre Collar, tres rúbricas”.

La disposición real fue puesta en ejecución el 24 de marzo de 1808 por el intendente de Potosí Francisco de Paula Sanz…” Esto representa solo parte de la introducción del doctor Trigo O’Connor D’Arlach de su tesis. En su tesis detalla los pormenores relacionados con el desmembramiento de Tarija, de Salta y Argentina, tras su determinación de pertenecer a Bolivia. (Roberto G. Vitry, Salta)




EDUARDO TRIGO O’CONNOR d’ARLACH


Abogado, periodista y diplomático, nació en Tarija el 17 de octubre de 1936. Realizó sus estudios en las universidades Juan Misael Saracho de Tarija y Mayor de San Andrés de La Paz y siguió cursos de especialización en Derecho Internacional Público en The University College de Londres y en la Academia de Derecho Internacional de La Haya. Ha desempeñado cargos en todas las jerarquías en la Cancillería boliviana desde Oficial Primero hasta Vicecanciller de la República.

Fue Encargado de Negocios en la Gran Bretaña y Embajador en la República Argentina. También se ha dedicado a la docencia, a la actividad académica, cultural y cívica. Ha sido catedrático de Derecho Internacional Público de la Universidad de Tarija.

Presidió la Asociación de Periodistas de Tarija. Fue Conjuez de la Corte Superior de Tarija. Presidente del Directorio de Servicios Eléctricos de Tarija.

Presidente de Los Amigos de la Ciudad de Tarija. Secretario General del Comité Pro Intereses de Tarija.

Ha recibido condecoraciones de la Santa Sede, Brasil, Argentina, Perú, Paraguay, Francia, Chile, República Federal de Alemania, Yugoeslavia y Líbano.

Premio Leopoldo Marechal de la Sociedad Argentina de Escritores. Medalla de la H. Alcaldía Municipal de Tarija.

Distinción de la Fundación Millonarios. Actualmente se desempeña como Cónsul Honorario de la República Federativa del Brasil en Tarija.

Es autor de los libros “Conversaciones con Víctor Paz Estenssoro” y “Tarija en la Independencia del Virreinato del Río de La Plata”. Ha publicado numerosos trabajos de investigación histórica, en diarios de Bolivia y Argentina. (“Presencia” y “La Razón” de La Paz, “El País” de Tarija y “La Nación” de Buenos Aires).

Instituciones a las que pertenece:
Cavalieri di Grazia Magistral de la Soberana Orden a Malta

-Sociedad Boliviana de la Historia. -

Academia Argentina de la Historia.

-Sociedad Argentina de Escritores. -Instituto de Estudios Iberoamericanos (Argentina).

-Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas.

-Instituto Boliviano de Genealogía.

-Sociedad Geográfica y de Historia de Tarija.

-Miembro Correspondiente Académico del Círculo Cultural País de Salta (Argentina).

-Miembro Correspondiente del Centro de Investigaciones Genealógicas de Salta (Argentina). Miembro de Honor de la Orden de Caballeros de San Martín de Tours (Argentina) Está casado con Silvia Moscoso Blacud y tiene tres hijos: María del Carmen, Eduardo y María Silvia.